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Descubre por qué pintar puede darle otro sentido a tu vida

Admitámoslo. Tú y yo sabemos que eso de “no tener tiempo” es una excusa.

Es cierto que es difícil compaginar el trabajo, los hijos, la pareja, el hogar. Pero el problema es que siempre nos olvidamos de lo más importante en esa ecuación: nosotras mismas.

Vivimos estresadas queriendo cumplir con todo y con todos, exigiéndonos hasta en las cosas que deberían reducirnos el estrés y mejorar nuestra calidad de vida, como es ejercitarnos físicamente o alimentarnos mejor.

Vivimos esperando que llegue el día en que podamos, al fin, dedicar un poco de tiempo para conectar con nosotras mismas, para encontrar inspiración, para hacer algo que de verdad nos mueva y nos haga vibrar. Y ese tiempo nunca llega.

Te pregunto:

¿No es éste un buen momento para comenzar a encontrar tiempo para ti? ¿Tiempo de calidad que te permita reencontrarte, repensarte… reinventarte?

¿Has pensado que tu bienestar integral pasa también por hacer cosas que te hagan sentir feliz? ¿Qué no es necesario vivir a prisa, gastar fortunas ni hacer lo “políticamente correcto” para encontrar esa felicidad y realización interior?

Tal vez sí lo has pensado, pero igual no sabes bien qué hacer.

Te tengo una buena noticia: sentirte completamente plena implica mucho más que hacer ejercicios o comer saludablemente.

Éste es un excelente momento para que te detengas, pienses y recapitules. Es hora de entender que tu salud también pasa por tu estado emocional, y que existen muchas formas de trabajar en ello.

Como mujer creativa que soy, quiero aportar un granito de arena, abrir una ventanita al mundo de tu plenitud integral, a través de la pintura. Te invito a seguir leyendo; voy a darte información muy útil para que empieces, hoy mismo, a trabajar en tu persona desde otra perspectiva.

La pintura como herramienta para conectar contigo misma

¿Recuerdas lo bien que la pasabas cuando eras una niña y te daban muchos lápices para pintar? ¿Acaso alguna vez te cansabas de hacerlo? Yo tampoco.

¿Eras de las que no querías por nada del mundo que acabase la lección de artística? Yo también.

Es verdad, los colores siempre nos han llamado la atención, pero lo que realmente nos atrae es la posibilidad y la capacidad de CREAR.

Sí. Crear… La creatividad es el motor de una vida plena, es la materia prima de la satisfacción. El placer que sentimos cuando creamos algo, sea lo que sea, desde un suculento platillo hasta un trabajo manual, es indescriptible.

¡Y ni hablemos de la maternidad! Ese don obsequiado en exclusiva a las mujeres y que nos permite CREAR nuestra gran obra maestra: los hijos, la perpetuación de la especie, el sostén del orden universal.

Tal vez esa capacidad innata de crear que tenemos las mujeres, es lo que luego, cuando la vamos acallando, se va convirtiendo en impaciencia, en necesidad, en búsqueda.

Necesitamos crear constantemente: en nuestros trabajos, en el hogar… Pero la creatividad al pintar es una forma de crear para nosotras mismas, para nuestra íntima satisfacción, para nuestra plenitud personal.

Y no lo digo yo. Está científicamente comprobado.

 

Derrumbemos los paradigmas

Tal vez eres de las que creen que pintar es algo para unos pocos. No te culpo. Nos han programado para pensar así, cuando la verdad es que todos nacemos artistas.

Cuando somos niños incentivan y aplauden nuestra creatividad. Después, los mismos que nos alentaron, nos censuran por salirnos de lo establecido, por pensar fuera de la caja.

Entonces el arte se aleja cada vez más de nuestras vidas, y se alejan también sus indiscutibles beneficios.

Aquí solo pretendo poner de nuevo al arte en el lugar en el que siempre debió estar: accesible a todos y sin censuras. ¡El arte es LIBERTAD!

Nunca es tarde para hacer lo que te gusta. Y si siempre te gustó pintar, no hay ninguna razón por la que no puedas aprovechar este preciso momento para volver a llenarte las manos de pintura y sentir aquel placer olvidado de crear algo de la nada, de vibrar con los colores, de manifestar lo más profundo de tu ser a través del arte. Y, lo más importante, de conectar con tu yo más profundo, con tu parte más escondida y olvidada. Esa, donde eras libre y feliz.

Así que CERO EXCUSAS.

No pienses que pasó el momento, que estás muy grande para esas cosas, que no sabes pintar bien, que no tienes tiempo, que “qué dirá mi familia”. Son todas excusas, trampas.

Nada ni nadie te impide hacer lo que quieres, más que tú misma. Y, permíteme que te lo diga tan crudamente: para NO hacer lo que te gusta, para eso SÍ que ya estás muy grande.

10 razones (y más) para pintar y conectar contigo

Si todo lo que te he dicho hasta ahora no ha sido suficiente, es hora de que te enumere varias razones científicas y contundentes que te demostrarán todo lo que aprender a pintar puede hacerle a tu vida:

1. Es una gimnasia para todo el cerebro

Correr o ir al gimnasio no es suficiente. También hay que ejercitar el cerebro. Al pintar, el hemisferio izquierdo, que controla las tareas analíticas y racionales, interactúa con el hemisferio derecho, responsable de la creatividad, la sensibilidad y las emociones. No existe lugar en tu cabeza que no se “mueva” al pintar.

2. Fomenta la imaginación

Pasamos de la mera observación cotidiana, a imaginar para poder crear. Visualizamos situaciones diferentes a las que vemos. Creamos mundos diferentes y, en el proceso, expandimos nuestro propio mundo.

3. Optimiza nuestra capacidad de observación

La luz, la oscuridad, el cuerpo, el color, la forma y el movimiento son algunas de las funciones del ojo, según Leonardo Da Vinci. Con la pintura ejercitamos constantemente esas funciones. Pintar nos hace ver el mundo de otra forma, con más detalle, con más consciencia, y también, con más sensibilidad.

4. Eleva la autoestima

No existe nada más excitante que ver el resultado de algo hecho por nuestras propias manos. Y no se trata de si es bonito o feo, perfecto o con errores. Es NUESTRA obra.

La capacidad de crear libera endorfinas, nos hace sentir felices, útiles, capaces, poderosas, ganadoras.

5. Estimula la creatividad y la libertad

Con el paso de los años hemos adquirido tantas rutinas, que nuestra vida termina convirtiéndose en una cadena de actividades mecánicas y repetitivas que nos van llevando a la monotonía e, incluso, a la depresión. Pintar nos permite inventar, ensayar, explorar, hacer sin temor a equivocarnos, sin importar el resultado, sin tener que complacer a nadie. Al momento de pintar, en definitiva, somos libres.

6. Mejora la memoria

¡Ay, la memoria! Eso que tanto nos asusta perder. Pintar estimula el crecimiento de nuevas células cerebrales y retarda la degeneración de las neuronas. De esta forma nuestra memoria se preserva y retarda su deterioro.

7. Reduce el estrés

Otra palabra a la que le tememos como al cuco. Pintar hace que nuestra mente se relaje para sumergirse de lleno en el proceso creativo, reduciendo al mínimo el estrés y sus terribles secuelas.

8. Aumenta la concentración y optimiza el descanso

Con frecuencia se nos hace cuesta arriba relajar la mente. Al pintar, la mantenemos ocupada en una sola cosa y la concentración está al máximo en una actividad placentera. La mente se cansa, pero no se agobia. Después de pintar, te auguro un satisfactorio descanso.

9. Es una forma de meditación

Mientras pintamos, entramos en un estado particular de la consciencia. El ruido interno se acalla. Por eso, no es casual que al pintar aparezcan, como “por arte de magia”, la solución a problemas complicados, o sintamos una profunda sensación de bienestar “sin razón aparente”.

10. ¡Y hay más!

Pintar nos hace más sensibles y empáticas, nos distrae de los problemas cotidianos que tanto nos agobian, mitiga la angustia y la ansiedad, nos plantea retos positivos y nos enfrenta a nuestros propios miedos.

Pintar nos hace más perseverantes y motivadas, aumenta nuestra inteligencia emocional, mejora nuestra capacidad de comunicarnos, nos da herramientas para entender a los otros y manejar situaciones de crisis.

Finalmente, pintar nos hace sentir más enérgicas y vitales, amplía nuestro espectro de gustos y aficiones, abre las puertas a nuevas y distintas amistades y es una forma económica y divertida de invertir nuestro tiempo libre.

Aunque sea una sola de todas estas razones debería moverte a intentarlo.

¿Por dónde empezar?

Quiero mostrarte una forma que te va a interesar. Una forma de despertar a la artista que llevas dentro, y que está dormida desde hace tanto tiempo.

No importa si nunca has pintado en tu vida o si tienes conocimientos básicos de arte. Este es un curso práctico y sencillo, pero a la vez completo y profundo, para conectar con el arte y con tu mundo interior. ¿Y qué mejor manera de lograr esa conexión que a través del color?

¿Te atreves a buscar profundamente dentro de ti a aquella niña de los crayones y los pinceles? ¿Quieres volver a jugar, esta vez, conscientemente?

¡Vamos, valiente! Yo te acompaño.

Soy artista visual desde hace más de 20 años. He impartido cursos y talleres presenciales con más de 60 alumnos semanales durante 11 años, donde fui desarrollando la mejor metodología para enseñar. La clave del éxito ha sido entregar sin reservas todo lo que sé. No entiendo la vida de otra forma. Las nuevas tecnologías y la posibilidad de poder compartir mi experiencia con mucha más gente, sin importar el lugar donde se encuentren, es una oportunidad única que quiero compartir contigo.

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